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Humo y recuerdos

Ya hace tiempo que no sueño con tus besos,
la calidez de tus labios tersos
deleitándose en mi lengua,
el sabor salado
de tu sonrisa
después del sexo.
Ya no extraño el suave tacto de tu piel
erizándose
al paso de mis dedos,
dibujando lentamente
la curva mágica de tu cintura
y sembrando tu espalda
de caricias
en el camino de vuelta
hacia tu cuello.
Ya no pienso en la sincronía de nuestros cuerpos
enzarzados
en un rítmico baile de placer prohibido,
bañando de sudor
el silencio solo roto
por el murmullo
de mis jadeos
y el eco
de tus gemidos.
Ya casi no me acuerdo.
Se me está borrando tu recuerdo.
Se desvanece
como huellas en la arena,
se me escurre
como agua entre los dedos,
se deshace
como el hielo con el que jugaba
a enfriar las ganas
de tu piel caliente
en una de esas noches
de las que ya
casi
no me acuerdo.
Y hasta hace poco
era tan nítido
tu recuerdo
que casi podía tocarlo,
tan exacto
que podía sentirlo,
tan perfecto...
Tan perfecto.
Pero ahora es humo,
tu recuerdo.
Ahora es humo,
solo eso.
Imágenes borrosas
cargadas
de nosta…

El ejército de los tristes

A las seis de la mañana,
las alarmas tocan diana en el 3ºA
cinco minutos más”,
-la retrasan, maldiciendo,
arañando en vano
unos instantes al reloj
para obtener una falsa sensación
de libertad-.
Al segundo toque abren los ojos
y, mirando al techo,
suspiran con pesadez:
Otro día más”.
Cogen el iPhone,
comprueban las redes
y sin cruzar palabra,
se ponen en pie.
Se enfundan el uniforme
tras una ducha no muy larga
-camisa de marca,
corbata y traje,
colonia cara;
blusa de encaje,
jeans y stilettos,
bolso de Prada-.
Mientras ella coge
las llaves del Corolla verso,
él apura de un sorbo apresurado
el Nespresso de su taza.
Se despiden en el ascensor,
mecánicos, con un beso
hasta la noche.
Él se pierde hacia la boca del metro;
ella se aleja con un acelerón en coche.
En ese mismo instante, se abre la puerta en el 2ºC
tras catorce horas de turno interminable.
Sin ni siquiera encender las luces, se descalza
y se despoja del sencillo atuendo
-negro
para disimular
las condecoraciones
que se ganan …

Rest In Peace

Hoy
te lloro.
En silencio
y sin consuelo,
te lloro.
Sin creerme aún
tu ausencia,
te lloro.
Sin apenas ya lágrimas
en los ojos,
te lloro.
Porque se me
han secado
de tanto extrañarte
y me han gritado:
«para qué
nos quieres más,
si ya se ha ido».
Porque se me
ha enquistado
la esquirla de tu semblante
inerte y plácido
en este corazón dolorido.
Pero el mundo
sigue girando
sin tregua
aunque yo quiera
bajarme.
La vida
no entiende de lutos
ni esperas,
continúa su curso
inalterable.
Y sé que hay que seguir.
Aunque parezca una deshonra a tu memoria
sonreír a lo invisible,
hay que seguir.
Aunque se sienta
como un placer culpable
el ser felices,
hay que seguir.
Pero hoy,
que ya es siempre,
te añoro.
Te añoro,
y cuando menos lo espero ,
la rabia golpea
en forma de agua
los frágiles cristales
de mis pupilas.
Como viejas ventanas gastadas,
mis ojos cierro.
La lluvia
se queda fuera;
el dolor,
dentro.

"De mitos, amor y otros desastres"

No sé a qué dioses has ofendido para merecer semejante castigo, pues no hay peor condena que la del amor a ciegas. Te impide ver lo que todos saben, y te embarcas en la empresa estéril de perseguir a tu quimera. Como un Sísifo resignado pero decidido, arrastras vuestra historia montaña arriba, cargando su peso sobre tus hombros, haciendo tú todo el esfuerzo mientras ella sonríe cínica desde su esquina. Y todo para obtener un triste segundo de satisfacción -ni siquiera merece llamarse clímax- , ese pequeño instante cuando llegas a la cima en el que crees que alcanzas la felicidad justo antes de que la piedra vuelva a caer. Y vuelves a empezar, pertinaz, una y otra vez, sacando fuerzas de flaqueza donde todos los demás fracasaron. Como si quisieras demostrar que no hay nada imposible si la tienes a tu lado: -matar titanes, derrotar cíclopes, cruzar el Hades a nado-; como si quisieras convencerte de que puede lograrse enamorar a una mujer cuyo alma es un desierto helado. …

Gris

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"Tengo tu sombra divagando en el pasillo"

Céntrame de nuevo

Me he extraviado entre el camino de mi fervor precedente y mi abandono actual. Todo me deja indiferente… Excepto tú. Cuánto me gustaría sentir tus manos en mi cuerpo, tu boca para resucitarme en parte, reducida pero densa. Me devuelves la libertad: amo recobrar sensaciones a través tus palabras. Este corazón átono me niega los instantes pasados. Cataloguemos los momentos presentes. Pero desintegrada como estoy ¿Qué puedo ofrecerte?
Elude mis desórdenes. Modélame simple y frugal a partir de nuestros recuerdos escuetos. Impón tus límites a mi dispersión. Inclúyeme en tus gestos, cércame con tus intenciones. Constrúyeme con mis escombros. Pásame tu respiración para que esta memoria drogada esboce un camino. Ayúdame a encontrar el hilo. Dame una aspiración. Sálvame. Mi objetivo es recomenzar, abolir el tiempo espeso del sufrimiento y la renuncia. Si tú me bosquejas, podremos proseguir con transparencia.
Inventémonos un porvenir plausible. Tú estarías tendido a mi lado, nuestros cuerpos di…

Lo niego todo

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"Si es para hacerme daño, sé lo que me conviene
he defraudado a todos... 

Empezando por mÍ"