Y cada vez (escribo) peor, y (mis versos) cada vez más rotos...


Lo más triste de una noche como esta
es lo fuerte que golpea la lluvia en el cristal
y el vacío con el que la soledad, funesta,
inunda mi cama si no estás

Lo que más duele de no poder tocarte
es este frío que cala hasta los huesos
lo lejos que estás para abrazarte
y el calor que hoy no me dan tus besos

Lo amargo de anticipar tus movimientos
es la certeza de que te vas a rendir,
que pese más el “puedo” que el “quiero”
y que el miedo no te deje seguir.

Lo gracioso es que no tiene sentido,
porque dudo que ni siquiera en el fondo
quieras perderme de vista.

Lo peor es que lo tengo asumido.
Lo mejor es que no me conformo....
La verdad es que soy masoquista.

Comentarios

Pablo Urcelay ha dicho que…
Este texto merece un comentario. Pero no éste. Merece uno que haya sabido hallar las palabras en las que ahora no caigo. Pero vendrán seguro. Se balancean en la cuerda floja, apunto de precipitarse. No sé en qué o cuál dirección.
Llegará ese comentario, seguro. ¿Cuándo? Quizá cuando pare de hacer malabares en mi cabeza. Tratando de no perder el equilibrio con las palabras que leo, que desestabilizan. Impidiendo cualquier acrobacia que evite la caída.
Dei Cañavi ha dicho que…
En algún momento pensé: De mis penas vive mi poesía. Y, a no ser de esta oportunidad, creo que no me equivoqué.