En FDLR me senté y lloré

¿Será posible que no me oiga, estando como está tan cerca de mí, y durmiendo con un sueño tan ligero? Estas horas son las únicas horas. ¿Qué puede darle el sueño comparado con lo que yo habría podido darle? Tiene que despertarse sobresaltado. Tiene que venir aquí y encontrarme.

Él grita en sueños: Ve el inmenso pájaro de la catástrofe sobrevolándole. Sobrevolándonos. "Sigue durmiendo", -le aconseja la voz de su conciencia-. "¿Todo va bien?" -le pregunta él, indeciso- "No, pero sigue durmiendo. Incluso cuando despiertes". 

El alba repta sobre su ventana como un animal culpable, en la misma habitación que él prefirió al amor.  La maldita comodidad que prefirió a mi pecho. Esperemos que sea silenciosa y cicatrizante: A mí la opresiva inmensidad de mi cama vacía me bloquea toda visión, toda perspectiva. Aún así intento -una vez más- justificarle, resistir, escribir palabras que le absuelvan de ambos asesinatos... Pero la página es tan blanca como mi cara después de llorar toda la noche. Es tan estéril como mi mente devastada. Todos los martirios son en vano y me estoy ahogando en la sangre de un sacrificio desproporcionado... Sí, ha llegado el momento. Es hora de deponer las armas.

Porque todas las batallas, amor, están ya más que perdidas. 

Comentarios

Ícaro ha dicho que…
Batallas perdidas en las que seguimos luchando.
Saludos