Efecto Mariposa

Empiezo a estar muy harta de no poder hacer lo que me apetece cuando me apetece. De darme de bruces contra mis propios muros cada vez el cuerpo me pide algo. De no dejarme llevar (¡cómo me gustaría!)… De contenerme. De hacer lo que se supone que tengo que hacer en cada momento para que todo salga según lo planeado, aunque no sea yo quien haya establecido la estrategia.


Escribir en lugar de estudiar. Tomar el sol en vez de escribir. Disfrutar de una cerveza bien fría en una terraza mejor que cualquiera de las otras dos cosas. Ir a la playa. Al cine. Dormir. Leer. Tocar la guitarra. Tirarme las horas muertas hablando de todo y nada. Con ellas… Contigo.

Decirte lo que se me pasa por la cabeza a cada momento. Abrazarte por ningún motivo en especial. Callarte con un beso lento, muy lento, cada vez que no pueda resistirme al contemplar esos labios (que es siempre). Poder mirarte a los ojos en silencio y perderme en ellos, aunque sea en mitad de la calle… Caer en la tentación sin temer la reacción y, por una vez, dejar a un lado los detalles.

Pero ah, amigos… Pobre de mí. La vida no puede ser así de fácil. Porque el aleteo de una mariposa puede provocar un huracán al otro lado del mundo, porque cada acción tiene una reacción y ésta su repercusión. Porque existe algo llamado “el peso de las consecuencias”, que se cierne sobre nuestras cabezas cual espada de Damocles esperando para asestar el certero golpe final. Porque nada de lo que hacemos cae en saco roto y no sabemos si en el futuro -próximo o lejano- tendremos que lamentarlo…

… Aunque, por suerte o por desgracia, siempre he sido de las que prefieren arrepentirse por hacer algo que no intentarlo nunca. Y ya estoy cansada de pensar, cansada de frenar, cansada de mi miedo a defraudar, así que no creo que aguante mucho más esta tortura. Porque, como dice Quique González: “No tengo intención de cargar con la culpa, no estoy dispuesto a vivir frenando siempre en cada curva”.

Comentarios

Autodestrucción ha dicho que…
Arriesgarse corriendo el riesgo de perder.
No temerle a perder. Después de todo o nada, uno no puede vivir con la duda.
Penny Lane ha dicho que…
La verdad es que te podría decir "Nella vita, chi non risica, non rosica" que en italiano significa "En la vida, si no arriesgas, no ganas" y la verdad es que yo lo creo pero me cuesta horrores llevarlo a cabo.
Por otro lado, puedo decirte de todo corazón, que creo que te entiendo. Yo soy una persona que.... y ahí siempre me quedo. No se si soy lo que siempre quiero hacer y nunca lo hago, o si soy lo que hago porque el resto son solo deseos reprimidos. Y una de las pocas cosas que sé de m´misma, es que pienso mucho Tal vez demasiado, probablemente tanto que es un hábito enfermizo.
Pienso y repaso y repienso treinta mil veces las cosas antes de hacerlas, son 0% espontaneidad.
Lo que empecé a hacer es ir probando. Hago cosas, las peso, las mido, si la gente se enoje, tendría que resbalarme pero me afecta. Igual, trato de hacer las cosas, y después bancarme las consecuencias.
De eso se trata la libertad, después de todo. No intento cambiarte, pero tan solo piensalo de esa forma. Trata de tomar un enfoque distinto. Pero de todas formas, antes de hacer algo, antes de tomar na decisión y cambiar las cosas, pensá si vas a toner el valor de afrentar las consecuencias.


No se, creo que ya me puse pesada, pero me gustó muchísimo la entrada. LA CALLE DEL OLVIDO es un blog muy importante para mi, aunque rara vez te deje comentarios. Por cierto, tienes un premio en mi blog, Penny Lane =)

Besos Mijita ^-^
Ícaro ha dicho que…
Somos expertos en limitarnos y frenarnos. El miedo nos puede.
Sólo tenemos que juntar el coraje para superarlo.
Saludos
Mijitita ha dicho que…
"No puedo porque no quiero, porque en el fondo me da miedo..." Un lastre esta cobardía, pero supongo que en el fondo todos trabajamos día a día para superarla... Gracias por el consejo :)
Mijitita ha dicho que…
Apliquémonos el cuento, pues... A ver qué tal se nos da!
Mijitita ha dicho que…
Pesada? Para nada!!! Me encanta recibir comentarios, últimamente escasean, y cuanto más largos mejor!

Gracias por las bonitas palabras que dedicas a mi blog y por el premio, me alegro mucho que te guste...

Y respecto a lo que me cuentas, pues ese es el problema... Las consecuencias a veces son un precio demasiado alto y no podré saber si mereció la pena hasta que todo haya pasado... Así que ¿Por qué intentarlo? ¿Y por qué no?

Comparto totalmente tu opinión, y veo que también forma de ser reflexivamente enfermiza... Tal vez la solución sea soltarnos la melena y a la mierda las consecuencias, jaja.

Muchas gracias por tus palabras y consejos. Los tendré en cuenta, y tus comentarios serán bienvenidos siempre que te guste algo de lo que escribo!

Besos fuertes Penny Lane. Te sigo :)