Para empezar, diré que es el final.

No es un final feliz... Tan sólo es un final.

"Sí, ha llegado el momento de decírselo. Ha llegado el momento de decirle que ha sido bonito, que aunque los actores salgan de escena, el escenario de la vida sigue abierto y listo para nuevos espectáculos. Que le deseo todo lo mejor y que lo siento mucho. Pero ha llegado el final. Cuando el corazón se decide, cuando tiene el coraje de cambiar de camino, no se debe esperar."


No te enfades. No te sorprendas. Al fin y al cabo, lo sabías. Desde el momento en el que comenzó la conversación. Desde que te lancé esa pregunta despiadada. Lo sabíamos, pero tú no querías verlo y yo no podía admitirlo. Por favor, no me odies. No me he ido sin dar explicaciones... conoces tan bien como yo los motivos. De hecho, fuiste tú quien los enumeró. Me hace daño. Me haces daño. Y no puedo (ni quiero) seguir así. Porque, realmente, el problema no es el dolor. El dolor te hace sufrir, pero no te destruye. El problema es la soledad engendrada por el dolor. Es eso lo que te mata lentamente, lo que te aísla de los demás y del mundo...y lo que despierta lo peor que hay en ti.

Y definitivamente, ya no puedo más. He dado todo lo que tenía. He jugado mis mejores cartas. Me conoces, sabes lo que siento...y aun así, eso no va a cambiar nada (lo cual resulta tremendamente paradójico teniendo en cuenta que tú a mí me has transformado). Me has hecho sentir cosas que nunca soñé si quiera que experimentaría. Me has dado el mejor regalo que nadie podría haberme hecho jamás, y que guardo como un tesoro. Me has hecho sentirme querida y deseada. Me hiciste recuperar la ilusión. Me salvaste. Me curaste. Y fue maravilloso, ha sido maravilloso conocerte. Contigo he compartido cosas que con nadie más he podido, ni podré. Sólo delante de ti puedo ser yo misma, al natural, al desnudo, sin ninguna de las múltiples máscaras que bien sabes que me pongo cada día para enfrentarme al mundo... Contigo he aprendido a volar sin despegar los pies del suelo.Y por ello no puedo menos que estarte agradecida. Muy agradecida. Porque gracias a ti he podido entender y aceptar que soy afua, y que nada ni nadie (ni si quiera yo misma) puede ni debe cambiar eso. Porque somos especiales. Y porque no estamos solos.

Pero aun así, no es suficiente. Sé que me quieres, nunca lo he dudado. Pero tu atípica forma de quererme y mi adicción hacia ti estan siendo devastadoramente destructivas, y ha llegado el momento de decir basta. Y no como otras tantas veces que lo he intentado con mayor o menor disimulo y con más pena que gloria. Se acabó, de verdad. Y créeme si te digo que a mí me duele más que a ti. Porque al fin y al cabo, soy yo -una vez más- la que se queda completamente sola. Tú, al menos, la tienes a ella. Y sé que ella no es yo, y que yo por ser como y quién soy, soy irremplazable hasta cierto punto... pero está ahí. Y te quiere. Y lo sabes. Y yo confío en que con eso te baste para seguir adelante.

Pero yo no tengo a nadie. Después de esto, después de ti, sólo hay vacío. Y me da muchísimo miedo, pero tengo que arriesgarme. He intentado ignorarte, he intentado ser tu amiga y he intentado recuperarte, pero nada ha dado resultado. Desaparecer y que tú desaparezcas es lo único que no he probado y no veo otra alternativa, aunque te confieso que no estoy segura de ser capaz ni de que sea la solución definitiva.

Pero tengo que intentarlo. Porque me merezco algo mejor. Alguien mejor. Alguien que me diga cada día que yo soy lo más importante que tiene en su vida. Alguien que me haga sentir que soy la única. Alguien que no tenga miedo de quererme, ni de arriesgarse, y que me enseñe a no tenerlo yo. Alguien que me comprenda y me respete, que me soporte, que me haga reír y que me ayude a encontrar ese equilibrio que siempre busco y que en el fondo creo imposible... En definitiva, alguien que me lleve al baile y baile tan bien como tú, pero que solo me quiera y necesite a mí como pareja. Y sí, probablemente no lo encuentre. Yo soy la primera escéptica. Pero, en ese caso, prefiero simplemente no bailar a tener que conformarme con rebañar las sobras de todas tus melodías desafinadas.

Y llegados a este punto, no queda más que decir adiós. Y, respondiendo a tu pregunta, esto es lo que te diría si supiera que nunca más volveré a saber de ti:

"Quería decirte, simplemente, que para mí nada ha significado más que los momentos pasados juntos, hablando de literatura, de cine, de música, y cambiando el mundo. Que disfrutaba filosofando contigo y sentía algo especial cuando estábamos juntos. Una mezcla de dulzura, de dolor y de intensidad. Una complicidad turbadora, una intimidad conmovedora. Algo extraño que no había experimentado nunca antes. Algo de cuya existencia ni siquiera sospechaba.

Se que he sido importante para ti. Que tú también lo has sentido. Y por eso, aquella primera noche y aquel primer beso me seguirán acompañando a todas partes y durante mucho tiempo, como un recuerdo al que aferrarme en momentos de soledad. Y me seguirán persiguiendo todos los lugares que no visitamos, todos los abrazos que no nos dimos, todas las veces que no nos abandonamos a querernos con la piel en cualquier callejón... Pero, después de todo, algunos dicen que las historias de amor más hermosas son aquellas que no han tenido tiempo de vivirse. Quizá todos esos momentos que no hemos vivido sean también los más intensos.

Simplemente decirte que te cuides mucho. Que no triunfe la melancolía. Que aprendas a ser feliz y a disfrutar de los pequeños placeres que nos proporciona la vida. Que dejes de quejarte y salgas de tu cómoda jaula al mundo de una vez por todas.

Simplemente decirte que no olvides quién eres ni qué quieres. Que no te abandones a lo terrenal. Que, en ese aspecto, nunca, nunca te sientas solo. Que cuando "ningún recuerdo te haga feliz /y te sientas tan solo entre toda esa gente/ y tan terriblemente acompañado/ entre tus solas ideas, /recuerdes que/ (yo) alguien en el mundo piensa en ti".

Simplemente decirte que me has parecido admirable. Y luminoso. Y que espero y deseo con todo mi corazón que no te pase como a todo el mundo, -como a mí-: Que no sea tu luz lo que más te asuste. Que nunca te de miedo brillar, porque sabes que puedes hacerlo.

Simplemente decirte que no te olvidaré nunca.

Y que te esperaré siempre.

PD. Pero nunca dejes de buscarme..



Comentarios

Sensaciones ha dicho que…
commovedor...

Un beso!!
malditospoetasmuertos ha dicho que…
Aun leo esto cuando estoy triste. Funciona. Qué bien escribías entonces.
Gracias.